NuevaPacha

¿Por qué NuevaPacha?

Históricamente y dados los diferentes contextos lo han hecho actores externos a nuestros pueblos, por lo que constantemente ha sido un reclamo y demanda el dejarnos hablar, y que seamos nosotros mismos los y las portavoces de nuestro propio ser. En esta primera pregunta se inscribe una segunda, ¿quién define lo indígena? Se establece entonces un límite que creemos se mueve constantemente paralelamente a los cambios en la reproducción de la cultura.

A la vez y aunque el movimiento indígena, enraizado principalmente en el mundo rural, ha cosechado logros históricos que posibilitan nuestra propia existencia como sujetos pensantes y como agentes, algunas voces – esencialmente masculinas – han establecido los márgenes de lo legítimo, lo permitido, silenciando la disidencia dentro de sus filas.  Ha devenido un principal actor, sino el único desde el sector indígena, a la hora de responder las dos primeras preguntas planteadas aquí, muchas veces bajo una mirada estática y/o romántica, que bajo el imperativo de la cohesión del movimiento y la preocupación de proteger su posicionamiento en la correlación de fuerzas, ha procurado que “los trapos sucios se laven en casa”.

En general, en Latinoamérica ha prevalecido una visión estática sobre la identidad de los pueblos, han sido los cientistas sociales quienes han luchado con el objetivo de aprehender una realidad complejamente heterogénea.

¿Para qué Nueva Pacha?

Desde discursos de varios sectores es posible apreciar el establecimiento de una imagen sobre lo indígena, un romanticismo sobre el pasado, que termina por ser contraproducente ya que no nos permite tener una lectura adecuada de nuestra contemporaneidad, y mucho menos sobre nuestro camino hacia el futuro. Si bien el ejercicio sobre la memoria ha sido y aún es urgente, esta acción debe ser realizada sobre un debate de posiciones contrapuestas. Somos nosotros quienes definimos qué somos, sin imposiciones desde ningún lado. En este sentido el papel crítico desde los indígenas hacia nuestro interior es fundamental.

Uno de los aportes más importantes del movimiento indígena latinoamericano fue el cuestionar una pretendida homogeneidad de nuestras sociedades. Puso en relieve nuestra composición heterogénea, y la importancia y vitalidad de la pluralidad. Creemos que es necesario seguir esta crítica profunda planteada desde la práctica política de los pueblos originarios y mantenerlo hacia el interior de nuestros pueblos.

Los pueblos indígenas somos heterogéneos desde la materialidad de nuestras experiencias de vida, en nuestras prácticas políticas, estéticas, y nuestros deseos. Creemos que el evidenciar todas estas diferencias poco a poco ha quedado relegado, olvidándonos de exponerlas y articularlas, con el fin de entendernos y proyectarnos en lo público y el tiempo. Se ha instalando desde diversos sectores, incluyendo a los mismos indígenas, una imagen homogénea, una especie de tipo ideal del indígena y la indígena que creemos hoy debe ser desafiada.

¿Qué queremos?

En respuesta a este guión establecido desde afuera y desde adentro, la necesidad de un nuevo “pacha”, un nuevo espacio/tiempo que posibilite la expresión de nuevas voces, nuevos enfoques y nuevos temas sobre lo indígena se vuelve urgente. Cuestionar lo establecido y proponer una nueva lectura desde lo que nos atraviesa, la clase, la raza, el género sobre aquello que nos afecta. Bajo nuevas máscaras pero con el mismo discurso de odio hacia la otredad, el fascismo ha vuelto a emerger en el hemisferio y la región. Exaltar la pluralidad y cultivar el pensamiento crítico aparecen como una obligación ética que se inscribe en la continuidad de la lucha de los que nos precedieron.